La pandemia de covid-19 y las medidas de aislamiento impuestas en decenas de países han hecho que millones de personas cambien repentinamente hacia el trabajo remoto.

No sorprende, entonces, que algunos empleadores estén preocupados por mantener la productividad de sus trabajadores. Sin embargo, lo que realmente debería preocuparles en esta situación sin precedentes es un riesgo a más largo plazo: el desgaste de su personal.

Las líneas entre el trabajo y el no trabajo se están difuminando de formas nuevas e inusuales, y muchos empleados que están trabajando en casa por primera vez probablemente lucharán para preservar los límites saludables entre su vida profesional y personal.

Para mostrar su lealtad, devoción y productividad, pueden sentir que tienen que trabajar todo el tiempo. Las tardes se mezclarán con las noches, los días de semana se mezclarán con los fines de semana y el tiempo libre se reducirá… Y puede ser así durante varios meses más.

Muchas investigaciones sugieren que trazar líneas entre nuestra vida profesional y personal es crucial, especialmente para nuestra salud mental. Pero es difícil, incluso en las mejores circunstancias. Los trabajadores, a menudo involuntariamente, dificultan a sus supervisores, colegas y empleados el mantener esos límites.

Incluso para los empleados que tienen una preferencia natural por separar su vida laboral y personal, las circunstancias actuales pueden no permitirles hacerlo. Muchas escuelas están cerradas y la guardería puede que ya no sea una opción, lo que supone una carga adicional para los padres que trabajan o los trabajadores de bajos ingresos.

¿Cómo pueden los empleados continuar complementando su vida laboral y no laboral, dada la extraordinaria situación en la que muchos de nosotros estamos hoy? ¿Cómo podemos “dejar nuestro trabajo en la puerta” si ya no vamos a salir por la puerta?

Laura M. Giurge, investigadora de London Business School, y Vanessa K. Bohns, profesora asociada en Cornell University, presentan algunas recomendaciones para ayudarte a mantener los límites y evitar así el agotamiento a largo plazo.

Mantener los límites físicos y sociales

Blake Ashforth, de la Universidad Estatal de Arizona, describió las formas en que las personas demarcan la transición del trabajo a los roles no laborales a través de “actividades de cruce de fronteras”. Ponerse ropa de trabajo, desplazarse de casa a trabajo, son indicadores físicos y sociales de que algo ha cambiado. Trata de mantener estos límites cuando trabajes de forma remota. Ponte tu ropa de trabajo todas las mañanas (el viernes informal está bien, por supuesto) y considera reemplazar tu viaje matutino con un paseo a un parque cercano, o incluso alrededor de tu apartamento, antes de sentarte a trabajar.

Mantener los límites temporales tanto como sea posible

Muchos empleados se enfrentan ahora al desafío de integrar las responsabilidades de cuidado de niños, o de cuidado de ancianos, durante las horas de trabajo regulares. Es un reto incluso para empleados sin hijos u otras responsabilidades familiares, gracias a los dispositivos móviles que mantienen nuestro trabajo con nosotros en todo momento.
Cumplir con un horario de 9 a 5 puede resultar poco realista. Los empleados necesitan encontrar presupuestos de tiempo de trabajo que funcionen mejor para ellos. También necesitan ser conscientes y respetuosos de que otros puedan trabajar en momentos diferentes. Se puede crear presupuestos intencionales de tiempo de trabajo agregando una respuesta “fuera de oficina” durante ciertas horas del día para centrarse en el trabajo o simplemente hacer saber a otros que puedes ser más lento de lo habitual en responder.

Concéntrate en tu trabajo más importante

Mientras trabajan desde casa, los empleados a menudo se sienten obligados a proyectar la apariencia de la productividad, pero esto puede llevarlos a trabajar en tareas que son “más inmediatas” en lugar de “más importantes”, una tendencia que es contraproducente a largo plazo, incluso si beneficia la productividad a corto plazo.
Trabajar todo el tiempo, incluso en tus tareas más importantes, no es la respuesta. El trabajador sólo es productivo en promedio tres horas diarias, y estas horas deben estar libres de interrupciones o multitarea. Incluso antes del covid-19, a los empleados les resultaba difícil trabajar tres horas continuas para centrarse en sus tareas principales. Con la eliminación de los límites laborales y familiares, el tiempo de los empleados nunca ha sido más fragmentado.

Los empleados que se sienten “encendidos” todo el tiempo tienen un mayor riesgo de agotamiento cuando trabajan desde casa que si iban a la oficina como de costumbre. A largo plazo, tratar de responder al trabajo y el correo electrónico cada vez que tenemos unos minutos para hacerlo —durante la siesta, el fin de semana o haciendo una pausa en una película por la noche— no sólo es contraproducente sino también perjudicial para nuestro bienestar.

Extracto del artículo publicado por Laura M. Giurge y Vanessa K. Bohns en Harvard Business Review.

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