En su charla TED “La psicología de tu Futuro Ser”, el Dr. Daniel Gilbert, psicólogo de Harvard, explica un sesgo que casi todos tenemos: pensar que la persona que somos hoy es la persona que seremos siempre.

Cuando se les pregunta si son la misma persona que eran hace 10 años, la mayoría de los consultados dirán fácilmente que no lo son; sin embargo, les resultaría más difícil responder si serán los mismos dentro de 10 años.

Los expertos se refieren a esta dificultad de ver el potencial de cambio en el futuro como la “ilusión del final de la historia”. A pesar de la conciencia de que nuestro Yo pasado es claramente diferente a nuestro Yo presente, tendemos a pensar que quiénes somos en este momento es la versión “real” y “acabada” de nosotros mismos, y nuestro Yo futuro será básicamente lo mismo que somos hoy.

“Los seres humanos son obras en progreso que erróneamente piensan que están terminadas”, describe Gilbert. Tu personalidad, habilidades, gustos y disgustos cambian con el tiempo, tanto si haces intencionalmente ese cambio como si no.

El cambio es inevitable, pero no está fuera de tu control. A continuación, ofrecemos tres estrategias para ayudar a que te conviertas en el Yo futuro que deseas.

 

Paso 1: Distingue a tus seres antiguos, actuales y futuros

Como regla general, la gente tiende a poner un énfasis extremo en su yo presente. Tendemos a aferrarnos a nuestras identidades actuales y a hablar en términos increíblemente definitivos sobre quiénes somos ahora (“soy un introvertido”, “no soy bueno con la gente”). Estas etiquetas dejan poco espacio para el cambio y el crecimiento, creando lo que la Dr. Ellen Langer, psicóloga de Harvard, llama “inconsciencia”.

“Si algo se presenta como una verdad aceptada, las formas alternativas de pensar ni siquiera se plantean a consideración…”, explica Langer. La verdad es que no eres la misma persona que eras en el pasado. No haces las cosas de la misma manera que antes. Ya no quieres lo que una vez quisiste. En lugar de etiquetarte a ti mismo y centrarse en quién eres hoy, reconoce cuánto has crecido y cambiado de tu antiguo Yo.

Puedes entrenarte para ver incluso el crecimiento a corto plazo midiendo el progreso semanal, mensual o trimestral. Sólo pregúntate: ¿Qué victorias he tenido en los últimos 90 días? Una vez que empiece a distinguir entre tu Yo actual y anterior, se hace posible ver tu Yo futuro como una persona diferente también.

 

Paso 2: Imagina tu Yo Futuro deseado

Es mucho más fácil pasar por defecto al presente que imaginar un futuro diferente. Pero si no te tomas el tiempo para imaginar quién quieres ser, entonces reactivamente te convertirás en lo que la vida te impulse. Las investigaciones han demostrado que dar forma a tu ser futuro requiere una “práctica deliberada”, o la capacidad de desarrollarse hacia un objetivo específico.

Tu comportamiento en el presente está en gran medida moldeado por tu visión de tu propio futuro. Si tu futuro es claro, emocionante, y algo que crees que puedes crear, entonces tu comportamiento en el presente reflejará eso.

Tu futuro Yo no es alguien que descubres, sino alguien que decidir ser. Como explica el Dr. Gilbert, el primer paso es imaginar tu futuro yo. Una forma de comenzar ese proceso imaginativo es a través del registro en diario. Comience preguntándose: ¿Cuáles son de una a tres cosas que podría hacer hoy para progresar hacia mi Yo futuro? Cualquier acción que realices probablemente estará fuera de tu zona de confort, ya que tu zona de confort actual está determinada por tu personalidad actual. Pero si empujas a través de esa incomodidad inicial, te volverás más psicológicamente flexible, y con el tiempo, crecerás en la persona que desea ser.

Paso 3: Cambia tu narrativa de identidad

La identidad es mucho más potente que la personalidad. La identidad impulsa comportamientos que, con el tiempo, se convierten en personalidad. Tu personalidad —la suma de tus actitudes y comportamientos consistentes— es meramente un subproducto de la identidad.

Tu narrativa de identidad es la historia que cuentas sobre ti mismo: pasado, presente y futuro. Si tu identidad está arraigada en tu pasado y presente solo, esa mentalidad fija puede hacer que la personalidad se sienta permanente. Pero si te enfocas en imaginar tu futuro Yo, en lugar de fijarte en tu Yo actual, es posible cambiar tu narrativa de identidad.

Esto no es solo algo en lo que deberías pensar internamente. ¡Dile a los que te rodean quién quieres ser! No se trata de “fingir hasta que lo logres”, sino de reconocer honesta y humildemente que tu futuro Yo es de hecho una persona diferente de lo que eres hoy.

Por supuesto, esto requiere coraje. Decir públicamente “esto es lo que quiero ser” es arriesgado, ya que no se garantiza que tenga éxito. Pero también es la única manera de ser intencional acerca de en quién te conviertes. Decirle a la gente quién quiero ser es increíblemente poderoso porque te obligará a hacer que tu comportamiento sea consistente con tu nueva historia.

Si decides quién será tu futuro Yo y encuentras el valor para compartir esa visión con los demás, es posible transformarse activamente en ese Yo futuro deseado. Deja que tu futuro deseado sea lo que predice tu comportamiento actual, no tu pasado.

 

Extracto del artículo publicado en Harvard Business Review por el psicólogo Benjamin Hardy, autor de “Willpower Doesn’t Work and Personality Isn’t Permanent” y colaborador regular en “Psychology Today”.

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