Si haces marketing en redes sociales de forma correcta puedes ganar clientes de por vida. Si lo haces mal, te puede costar seriamente.

Existen errores clásicos u obvios al hacer mercadeo en redes sociales, como tener un perfil privado o seguir usando tu cuenta personal en vez de tu cuenta de negocios. Pero también existen algunos errores menos comunes o evidentes que cometen muchas marcas en sus estrategias de marketing digital y que resulta importante evitar a toda costa.

Subir contenido sólo por subir
Las redes sociales se crearon para mantener una conversación interesante y para interactuar de manera continua, así que si no tienes nada importante qué decir, ¡no digas nada! Si no te sientes inspirado para compartir algo, ¡no lo compartas!
El contenido forzado suele sentirse falso y poco auténtico, y considerando la cantidad masiva de contenido que se produce actualmente, los usuarios son cada vez más capaces de detectar el contenido falso y tienen muchos más filtros que nunca.
Aprendizaje clave: Ten un objetivo para cada contenido que subas y opera desde una estrategia bien pensada. Planea tu contenido con antelación para que no tengas que depender de la inspiración diaria. Crea un calendario de contenido y siempre pregúntate si tú como usuario realmente te detendrías a leer el contenido que estás por subir.

Apegarte a tu “agenda” sin flexibilidad
He visto a muchas personas apegarse rígidamente a una idea, incluso cuando no están teniendo los resultados que esperan y su audiencia no interactúa, aún así, siguen haciéndolo porque hay que “apegarse al plan”.
Hay dos razones por las que esto es un gran error. La primera, estás debilitando tu creatividad. ¿Qué si tienes uno de esos momentos de inspiración sobre algo que quieres compartir, pero “oh no, mi siguiente post tiene que ser una frase así que tengo que esperar para compartir esto”? Esto le quita la magia a los contenidos compartidos en tiempo real, interrumpe el flujo creativo y restringe la distribución de contenidos. Segundo, esto implica que no le estás poniendo atención a lo que realmente importa: ¡tu audiencia! Toma decisiones basándote en resultados y siempre prueba nuevas formas de conectar con tu audiencia para que no se aburran y dejen de seguirte.

Promocionar demasiado tus productos
Contrario a lo que acabo de decirles, es un hecho que la gente no siempre sabe lo que quiere, y que bien pudieran querer tu producto o servicio. Sin embargo, si siempre estás promocionando y vendiendo, los vas a alejar.
Gary Vaynerchuck lo explica a la perfección en su libro “Jab, Jab, Jab, Right Hook”. El punto es enfocarte en construir una relación con tu audiencia. ¿Y cómo hacerlo? De la misma forma en la que construyes cualquier relación: basándote en la confianza.
Hay dos formas de cultivar la confianza con tu audiencia. Primero, dales acceso. Déjales ver la parte humana y real de tu marca. Sé transparente y comparte tu ser auténtico y sin máscaras. Esto construirá una conexión, y las conexiones generan confianza. Segundo, dales sin esperar nada. Antes de siquiera pensar en pedirles algo, concéntrate en lo que puedes ofrecerles y dáselos, dáselos, dáselos.

Falta de consistencia
Si quieres construir y mantener una marca poderosa debes enfocarte en la coherencia. Consistencia y coherencia no significan monotonía. No pongas lo mismo una y otra vez. Es importante innovar, variar y probar con diferentes formatos. Pero al mismo tiempo, todo debe ser coherente con la misión, tono y apariencia general de tu marca: fuente, paleta de colores, etc.
No cometas el gran error de copiar el formato y estilo de otras marcas. Si no te adueñas y ejecutas la esencia única de tu marca en cada contenido de redes sociales que generes, estás prostituyendo tu marca. La consistencia también implica subir contenido de manera constante y mantener tus promesas. Esto genera confianza y credibilidad con tu audiencia y les permite saber que eres alguien con quien cuentan.

Extracto del artículo publicado por Luis García en el sitio Entrepreneur.com

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Maestría en Administración y Mercadeo

Desarrolla en particular en las áreas de administración general poniendo énfasis al mercadeo y los componentes necesarios para desarrollar una estrategia, como desarrollo de producto, fijación de precios, análisis de mercado, publicidad, promoción, gestión de las fuerzas de ventas y gestión de marcas.

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