Todos hemos querido tirar la toalla en algún momento. Nadie es ajeno al sentimiento de impotencia y al de frustración ni al estrés que suelen provocar las crisis como las que vivimos actualmente.

A pesar de la incertidumbre que golpea a muchas industrias, siempre es posible tomar decisiones correctas o bien, evitar las decisiones equivocadas.

Si estás pasando por una etapa difícil, estas recomendaciones para enfrentar tiempos turbulentos pueden ayudarte a cuidar la salud financiera de tu negocio.

Paga antes de tomar una nueva deuda

La incertidumbre vale para todos. Entonces, antes de decidirte a tomar más deudas, analiza qué puedes pagar. Desde tu tarjeta de crédito a un préstamo que te otorgó algún proveedor. Vivirás más tranquilo y no pagarás por acumulación de intereses. Tener finanzas sanas es la mejor receta anticrisis y un gran alivio sicológico. Como un efecto inmediato, evitar el estrés te ayudará a decidir con mayor tranquilidad y a inyectar optimismo a tu equipo.

Establece un fondo de emergencia

Para algunos consultores, el ideal es tener liquidez para enfrentar al menos tres meses de gastos corrientes. La clave es que el dinero que asignes a este fondo tenga liquidez inmediata (es decir, que puedas disponer de él con rapidez). Será tu colchón de emergencia ante una caída en las ventas o en la capacidad de pago de tus clientes.

No a todos les va mal

En épocas de crisis no todos pierden. Por el contrario, muchas industrias se están viendo beneficiadas por la baja en el gasto de muchos consumidores. Ejemplo: las cadenas de comida rápida. Multinacionales como McDonald’s y Kentucky Fried Chicken (KFC) anunciaron sendos planes de crecimiento en 2008 en medio de la recesión mundial.

Entonces, identifica qué negocios van bien y busca cómo acercarte a ellos. Un buen árbol puede no sólo darte sombra, sino mucha energía emocional para salir adelante. Este es el mejor momento para salir a buscar nuevos clientes.

No pienses con el corazón.

No se trata de que te transformes en un ladrillo sin alma. Pero las crisis no son un buen momento para dejar que tus emociones manejen tus decisiones financieras. Si tienes acciones, intenta no venderlas. Aterrarte ahora sólo te hará asumir una gran pérdida financiera. Si no has invertido, quizá es momento de analizar fríamente esta posibilidad.

Piensa en el largo plazo

No dejes que los problemas financieros de corto plazo repercutan en tus planes de largo plazo. Ni en lo familiar ni en lo empresarial. No te olvides de tus finanzas personales y nunca dejes de ahorrar para tu fondo de retiro (sea cual sea el mecanismo que hayas elegido). Y tampoco dejes de invertir en tu negocio. Busca no sobreendeudarte y trata de financiarte con el proveedor.

Concéntrate en lo más importante

Este tema debe ser parte de la (re)definición de tu plan de negocios. Si ves que tu liquidez comienza a disminuir producto de la crisis (porque no te pagan a tiempo o porque no vendes), es el momento de estudiar qué tareas pueden no ser realmente necesarias o, dicho de otra forma, llegó el momento de concentrarte sólo en lo más importante. Reduce costos, pero no bajes la guardia con los proyectos que pueden darte una ventaja competitiva en el futuro. Y no te desprendas del personal que puede ayudarte a levantar el negocio cuando la recesión dé paso, otra vez, al crecimiento.

Extracto del artículo publicado en la revista Entrepreneur.com

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