A lo largo de la historia humana, los líderes han confiado en sus palabras para provocar la acción. Hoy, muchos economistas y CEOs juran que las palabras son la herramienta más importante en un mundo donde el liderazgo de “control” ha dado paso al poder mediante la persuasión.

Como un virus, las palabras son infecciosas. Pueden infundir miedo y pánico o facilitar la comprensión y la calma. Sobre todo, pueden provocar la acción.

Carmine Gallo, orador, escritor y profesor de Harvard, recomienda algunas prácticas para que los líderes empresariales que quieran servir como faros de claridad y esperanza para sus equipos durante este tiempo incierto incorporen a su discurso:

Reemplaza las palabras largas con las cortas

En su innovador libro “Pensamiento, rápido y lento”, el economista Nobel Daniel Kahneman escribe: “Si te importa que te crean creíble e inteligente, no uses un lenguaje complejo como lo haría un lenguaje más simple”. Los líderes efectivos hablan en un lenguaje simple, y simple significa breve.

Esto es especialmente cierto durante una crisis, cuando los períodos de atención están disminuyendo y los niveles de ruido son altos. Las personas están siendo bombardeadas por información, parte de la cual es engañosa o falsa. Cuanto más claro y conciso seas, mejores serán tus posibilidades de transmitir tu mensaje y persuadir a las personas para que actúen en consecuencia.

Encuentra analogías

Los neurocientíficos han descubierto que nuestros cerebros procesan el mundo al asociar lo nuevo o lo desconocido con algo familiar. Cuando se nos presenta una idea novedosa, nuestros cerebros no preguntan “¿Qué es?”, preguntan “¿Cómo es?”.

Las analogías responden esa pregunta. Sirven como atajos mentales que nos ayudan a comprender eventos complejos. Los líderes que son excelentes comunicadores en una crisis son hábiles para encontrar analogías, porque tienen que persuadir a las personas para que actúen rápidamente.

Personaliza la crisis

El cerebro humano también está conectado para contar historias. En su exitoso libro “Sapiens”, el historiador Yuval Noah Harari argumenta que fue sólo a través de historias que nuestra especie pudo conquistar el mundo. Nuestras habilidades lingüísticas avanzadas, específicamente, nuestra capacidad de conectarnos entre nosotros a través de la narrativa, nos permitieron cooperar de una manera que otras especies no podrían.

La cooperación es esencial en una crisis, por lo que los líderes efectivos deben ser narradores fuertes. La Dra. Deborah Birx, Coordinadora de Respuesta al Coronavirus de la Casa Blanca, es un buen ejemplo. Ella ha construido una reputación por usar historias personales para conectarse con su público.

Observa la regla de tres

Los estudiosos de la retórica y la persuasión argumentan que a las personas les gustan las cosas agrupadas en tres, porque sólo podemos guardar unos pocos elementos en la memoria a corto plazo. Si le das a las personas tres instrucciones, es probable que las recuerden todas. Dales cinco, seis o más, y probablemente se olvidarán de la mayoría de ellos. Y las personas no pueden actuar sobre lo que no pueden recordar.

En una crisis, los líderes que dan menos instrucciones, pero más concretas, tienen más probabilidades de ver a las personas actuar según sus palabras. El Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Institutos Nacionales de Salud, es ampliamente admirado por su conversación directa y su comportamiento constante. “No quieres impresionar a la gente y deslumbrarlos con tu conocimiento”, dice Fauci . “Sólo quieres que entiendan de lo que estás hablando”.

Extracto del artículo publicado en la web Harvard Business Review

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