Tanto las empresas como los emprendedores que desean lanzarse a nuevos retos estás conscientes que se deben de superar una serie de obstáculos que pueden variar según el caso. Poner en marcha un proyecto no es tarea sencilla, sin embargo hay elementos que están presentes siempre en todos los proyectos, y eso es lo que ocurre con el estudio financiero.

Un estudio financiero, es el proceso a través del que se analiza la viabilidad de un proyecto. Tomando como base los recursos económicos que tenemos disponibles y el coste total del proceso de producción. Su finalidad es permitirnos ver si el proyecto que nos interesa es viable en términos de rentabilidad económica.

¿Cuáles son los objetivos?

El estudio financiero se convierte en una parte fundamental en cualquier proyecto de inversión. No importa si se trata de un emprendedor con una idea de negocio, una compañía que quiere crear una nueva área de negocios o incluso un inversor que está interesado en poner su dinero en una empresa con el fin de obtener rentabilidad.

El estudio financiero formará parte de un posterior estudio de mercado. Toda la información recogida nos permitirá hacer el análisis de riesgos de un proyecto y evaluar en profundidad su viabilidad.

¿Cómo se obtienen los datos?

Para que este análisis sea lo más completo posible es fundamental hacer una buena labor de documentación. Las fuentes a consultar dependerán de si estamos ante una empresa ya en funcionamiento o se trata de un mero proyecto teórico, en el que tendremos que trabajar con datos más estadísticos que reales.

En cualquier caso, para comenzar a elaborar un documento de este tipo es importante analizar datos como la estructura impositiva del Estado en el que se va a llevar a cabo el negocio, los costos laborales, la demanda del producto, fuentes de financiación y posibles intereses asociados a las mismas y estimaciones de ventas.

¿Cómo se hace?

Para poder desarrollar bien el estudio financiero debemos manejar ratios financieros y económicos como el ratio de autonomía financiera y similares. Así podemos convertir la información en cifras que sean más sencillas de analizar y comparar.

Es fundamental tener en cuenta que las ratios deben ser analizados en comparación con los datos de diferentes períodos o con respecto a los de otras empresas del sector. Por sí solos no son capaces de indicar la viabilidad de un proyecto, de ahí la importancia de compararlos para ver si los datos obtenidos son realmente positivos.

¿Cuáles son los elementos de un estudio financiero?

Para analizar la rentabilidad de un proyecto debemos tener presentes, al menos, los siguientes datos:

Ingresos. Costos. Gastos de administración. Gastos de venta. Gastos financieros. Depreciaciones. Amortizaciones. Plan de inversión. Balance de apertura. Presupuesto de caja. Balance general proyectado. Razones financieras. Punto de equilibrio. Flujo neto de efectivo. Costo de capital. Valor Actual Neto. Tasa Interna de Retorno o Rentabilidad. Análisis de sensibilidad. Riesgos. Análisis unidimensional.

Toda esta información debe ser analizada de forma detallada y recogida en el correspondiente informe. Este documento mostrará el beneficio real que se puede obtener con el proyecto en cuestión. En ningún caso un estudio financiero supone una pérdida de tiempo, es un análisis que ayuda a reducir el margen de error y a identificar inversiones viables.

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