La razón de muchos de los problemas que están enfrentando las empresas de hoy puede resumirse en pocas palabras: falta de pensamiento crítico.

Así lo afirma Helen Lee Bouygues, presidenta de la Fundación Reboot y exsocia de McKinsey & Company, quien durante más de 20 años ha ayudado a organizaciones con dificultades, ya sea por mala administración, estancamiento tecnológico o negligencia de sus equipos de trabajo.

“Demasiados líderes empresariales simplemente no están razonando los problemas apremiantes, tomándose el tiempo para evaluar un tema desde todos los lados. Los líderes a menudo saltan a la primera conclusión, sea cual sea la evidencia. Peor aún, simplemente elegirán la evidencia que respalde sus creencias anteriores“, asegura la experta en un artículo publicado por Harvard Business Review.

Para Lee Bouygues, el pensamiento crítico es una habilidad aprendida, y basada en su experiencia personal y el trabajo de sus investigadores, he reunido tres simples hábitos que puedes incorporar a tu vida para mejorar esta destreza cada vez más deseada en el mercado laboral:

1. Cuestiona los supuestos

“Una vez visité docenas de tiendas de una cadena minorista, haciéndome pasar por un comprador. Pronto descubrí que la compañía había supuesto que sus clientes tenían muchos más ingresos disponibles de los que realmente tenían. Esta creencia errónea hizo que la empresa sobrevalorara su ropa. Habrían ganado millones más si hubieran vendido camisas y pantalones de menor precio.

El primer paso es descubrir cuándo cuestionar los supuestos. Un enfoque de cuestionamiento es particularmente útil cuando hay mucho en juego (como cuando se discute sobre la estrategia de la compañía a largo plazo). Otra forma de cuestionar supuestos es considerar alternativas (¿qué pasaría si…?). Este tipo de preguntas te ayudan a obtener perspectivas nuevas e importantes para perfeccionar tu pensamiento”.

2. Razona a través de la lógica

“Hace años, asumí la tarea de cambiar la división de una gran empresa de lencería. El crecimiento de una de sus principales líneas de productos había disminuido. Nadie pudo entender por qué. Resultó que la compañía había cometido el error de razonamiento de la generalización excesiva, llegando a una conclusión radical basada en evidencia limitada o insuficiente. A saber, creía que todos sus clientes internacionales tenían preferencias similares en lencería y envió los mismos estilos de sostenes a todas las tiendas de Europa. Mejorar su razonamiento ayudó a la empresa a mejorar drásticamente sus resultados.

Entonces, en tu organización, presta mucha atención a la “cadena” de lógica construida por un argumento particular. Pregúntate: ¿El argumento está respaldado en cada punto por evidencia? ¿Todas las pruebas se basan entre sí para producir una conclusión sólida? Ser consciente de las falacias comunes también puede permitirle pensar de manera más lógica”.

3. Diversifica tu pensamiento

“Es natural que las personas se agrupen con personas que piensan o actúan como ellos. Esto sucede especialmente en línea, donde es muy fácil encontrar un nicho cultural específico. Los algoritmos de las redes sociales pueden reducir aún más nuestras perspectivas, ofreciendo solo noticias que se ajusten a nuestras creencias individuales.

Si todos en nuestros círculos sociales piensan como nosotros, nos volvemos más rígidos en nuestro pensamiento y menos propensos a cambiar nuestras creencias sobre la base de nueva información. Es crucial salir de tu burbuja personal. Puedes empezar de a poco. Si trabajas en contabilidad, haz amigos con personas de marketing. Si siempre vas a almorzar con tus superiores, ve a un juego de pelota con tus colegas más jóvenes. Entrenarse de esta manera te ayudará a escapar de tu pensamiento habitual y a obtener ideas más ricas.

En entornos de equipo, brinda a las personas la oportunidad de expresar sus opiniones de forma independiente sin la influencia del grupo. Esta táctica ayuda a evitar que las personas participen en el pensamiento grupal.

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