A lo largo de nuestra vida, la sociedad nos ha enseñado que si queremos más dinero, más logros, más alegría y tranquilidad, necesitamos hacer más, añadir más puntos a nuestra creciente lista de tareas pendientes. Pero, ¿y si nos han enseñado mal? ¿Y si para obtener más de lo que queremos no debemos sumar sino restar?

“La evidencia apoya que si queremos aumentar nuestra productividad y felicidad, en realidad deberíamos estar haciendo menos“, afirma Kate Northrup, autora de Do Less and Money: A Love Story.

Para Northrup, cuando dejas de hacer las cosas que te hacen sentir ocupado, pero no te dan resultados y más bien te drenan la energía, terminas con tiempo suficiente para lo que importa y una sensación de paz que la actividad constante no dejaba a tu alcance.

¿Cómo podemos aplicar la sabiduría de hacer menos para darnos más tiempo y aliviar el estrés sin poner en peligro nuestros resultados?

Basada en su experiencia con mujeres que combinan el emprendimiento y la maternidad, la autora recomienda identificar qué no que hacer, mediante un ejercicio simple que ayuda a las personas a decidir qué actividades de su lista de tareas les dan más valor y cuáles pueden dejar de hacer:

Paso 1: Dibuja una línea en el medio de un trozo de papel, a lo largo.

Paso 2: Decide sobre un área de tu vida o trabajo donde te gustaría tener mejores resultados y menos estrés.

Paso 3: En el lado izquierdo, enumera las tareas o actividades que realizas en esa área de tu trabajo o vida.

Paso 4: En el lado derecho, haz una lista de tus mayores «victorias» en esa área. Cualquier resultado que haya obtenido (ya sea una vez o repetidamente) que sea positivo puede ir en esta lista.

Paso 5: Dibuja una línea que conecte cada uno de tus mayores victorias con la actividad o tarea que fue más responsable de ese resultado.

Paso 6: Haz un círculo de todas las actividades y tareas del lado izquierdo que han sido responsables de tus grandes victorias. Mira lo que queda. Lo que no esté rodeado es algo que debes dejar de hacer por completo, minimizar significativamente o delegar si absolutamente debe hacerse.

“Este mismo enfoque se puede utilizar para determinar dónde hacer menos en otras áreas de tu vida. Por ejemplo, si estás buscando conectar más con tus hijos, podrías enumerar algunos recuerdos específicos o «victorias» cuando realmente sentías que estabas siendo el mejor padre que podías”, agrega la autora en un artículo de Harvard Business Review.

Ahora piensa en las tareas que realizas de manera regular: lavar ropa, hacer el almuerzo, recordar a tus hijos que hagan sus tareas escolares… Aunque es posible que sea necesario realizar estas tareas, este ejercicio nos puede dar permiso para dedicar menos tiempo a estas actividades.

“A menudo, las cosas que pensamos que “debemos” hacer son simplemente porque siempre las hemos hecho u otros a nuestro alrededor las hacen y creemos que también deberíamos hacerlo. Tal perspectiva crea estrés innecesario cuando hacemos estas tareas tarde, cometemos errores o pedimos ayuda”, advierte Northrup.

Repite este ejercicio para tantas áreas de tu vida que te gustaría mejorar a través de la resta. Sé despiadado. Y no te olvides de considerar lo que te trae alegría. No sólo la felicidad te hace al menos un 12% más productivo, es también lo que hace que la vida valga la pena.

“La próxima vez que fijes una meta o decidas que quieres mejorar un área de tu vida recuerda restar en lugar de sumar. Disfruta de la alegría de hacer menos”, concluye Northrup.

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