Casi todas las personas conocemos a alguien que hay migrado de su país de origen, ya sea en busca de oportunidades de empleo, por una movilidad de trabajo, en busca de refugio, a cursar estudios, etc..

La migración humana se remonta a los primeros períodos de la historia de la humanidad. Cada movimiento migratorio ha provocado que el ser humano se haya desplazado desde sus lugares de origen. Partiendo desde un pequeño punto ubicado en África hasta poblar todos los continentes y rincones del planeta. En términos prácticos todas las personas son migrantes o descendientes de migrantes.

Hay migración forzada o voluntaria, consistente en el cambio permanente o semipermanente de la ciudad, región o país de residencia.  Si bien la migración suele ser un acto individual o limitado a pequeños grupos, habitualmente forma parte de desplazamientos masivos de población llamados corrientes migratorias.

“Las grandes migraciones humanas están relacionadas con fenómenos como el hambre y el desempleo, las guerras, las persecuciones políticas, étnicas y religiosas, los cambios y catástrofes climáticas, la trata de personas, la decadencia o auge de ciertas regiones, etc.

Según el informe sobre Las Migraciones del Mundo de la ONU, se calcula que en 2015 había 244 millones de migrantes internacionales en todo el mundo (3,3% de la población mundial), lo que representa un incremento respecto de los 155 millones de migrantes estimados en el año 2000 (2,8% de la población mundial).

Una característica fundamental de la región de América Latina y el Caribe es la migración hacia América del Norte. En 2015, aproximadamente 25 millones de migrantes habían emprendido la travesía hacia el norte y residían en América del Norte. Como muestra la figura 13, la población de América Latina y el Caribe que vive en América del Norte ha aumentado de manera considerable a lo largo del tiempo: se calcula que ha pasado de 10 millones en 1990 hasta casi 25 millones en 2015. Otros 4,6 millones se encontraban en Europa, un aumento respecto de los 1,1 millones de 1990. El número total de migrantes de otras regiones que vive en América Latina y el Caribe se ha mantenido relativamente estable, en torno a los 3 millones durante los últimos 25 años. Este grupo está formado principalmente por europeos (cuyo número disminuyó ligeramente durante el periodo mencionado) y norteamericanos (cuyo número aumentó), según el mismo informe

La migración interna es incluso más prevalente: las estimaciones mundiales más recientes indican que más de 740 millones de personas han migrado dentro de su propio país de nacimiento.

Los factores que subyacen a la migración son numerosos, y muchos están relacionados con la prosperidad económica, la desigualdad, la demografía, la violencia y los conflictos, así como el cambio ambiental. Aunque la gran mayoría de las personas migran fuera de su país por razones relacionadas con el trabajo, la familia y los estudios, muchas de ellas abandonan sus hogares y sus países debido a otras razones imperiosas, como los conflictos, las persecuciones y los desastres.

Y como dice el título de esta nota, todos somos migrantes, de manera que hay que ser solidarios unos con los otros. “Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro.” William Shakespeare (1564-1616)

Los 10 principales corredores migratorios relacionados con países de América Latina y el Caribe. Gráfico tomado del informe sobre Las Migraciones del Mundo de la ONU.

En la actualidad hay 258 millones de migrantes en el mundo, lo que representa el 3,4% de la población.